Olvidó los temores por unos segundos. Cuando los vio, no dudó. "Es él", dijo dos veces María Milagros Gálvez Palermo. La primera, señaló al agente Ernesto Manuel Maldonado; la segunda, al agente Gabriel Esteban Luna. Así, la docente reconoció los rostros de los dos policías que, se sospecha, le robaron su auto y lo convirtieron en "mellizo".
Los investigadores consideran que esta medida fue vital para la causa, caratulada como robo agravado. Con esta prueba, la fiscala Teresita Marnero (secretaría de Eduardo Aguilera) ya cuenta con elementos suficientes contra los acusados, aunque aún le falta atar algunos cabos. Por ello, se ordenó el secuestro de un CPU con el que trabajaba una oficina de la Policía que tiene injerencia en lo referido a lo automotor. Ya hay peritos analizando la base de datos del Registro Nacional Automotor (RNA).
El 8 de abril a la madrugada, a Gálvez Palermo le robaron su Renault Mégane gris (dominio HAQ-686) cuando estaba abriendo el portón de su casa, en Banda del Río Salí. Un ladrón armado se bajó de un auto gris, que era conducido por otro individuo. Ella se metió corriendo a su vivienda, y los delincuentes aprovecharon para llevarse el auto, que estaba en marcha.
Casi un mes después, la Policía de Salta arrestó en Metán a Maldonado y a Luna por el delito de presunta portación ilegal de arma de fuego. Manejaban el Mégane que le había sido robado a Gálvez Palermo.
Ayer, la docente de 30 años tuvo frente a ella a los detenidos. La habitación donde se realizó la medida es similar a las que se ve en las películas. Un vidrio espejado divide en dos el pequeño cuarto; del lado que tiene menos luz estaban la víctima, investigadores de la Fiscalía III y los defensores de los sospechosos. Del otro, ante un potente reflector, se colocan cuatro individuos con semejanzas físicas; sólo uno de ellos está imputado del delito.
"Los señaló casi en el acto", describió una fuente cercana a la pesquisa. Incluso, Gálvez Palermo pudo decir que Luna era quien conducía el auto gris y Maldonado quien se había bajado, amenazante, con el arma de fuego.
Rechazo
Los defensores de los policías pusieron un manto de dudas sobre la medida realizada ayer. "En un primer momento, no estaba en condiciones de reconocer a ninguno de ellos; luego, a uno; finalmente, a los dos. ¿No es extraño que no pueda dar detalles sobre el auto?", dijo el abogado Roberto Blasco, representante de Maldonado.
Alejandro Diéguez, defensor de Luna, adelantó que pedirá la nulidad de la medida y la libertad bajo fianza de su cliente. "Evidentemente, ella logró ver fotografías de los imputados de alguna forma", aseveró.
Esta semana, la fiscala Marnero debe decidir si solicita la prisión preventiva contra los sospechosos a la jueza de Instrucción, Mirta Lenis de Vera. Mientras tanto, continúa trabajando para despejar algunos de los interrogantes que tiene la causa.
Cuando los policías fueron arrestados en Salta, el automóvil que conducían tenía colocado el dominio GBC-650, que corresponde a un Mégane registrado en Capital Federal, a nombre de César Cabral.
Cuando declaró como imputado, Maldonado aseguró que le había comprado el vehículo a este hombre en el parque 9 de Julio. Dijo haber pagado $ 15.000 en efectivo, además de comprometerse a abonar $ 800 durante 25 meses. En su poder tenía un boleto de compra-venta sin firma de escribano. Los investigadores tienen pensado citar a Cabral, quien es un ex miembro de la Fuerza Aérea, para que diga si esto es cierto.
Ahora, Marnero deberá determinar los pasos a seguir en la causa. El análisis del programa con el cual trabaja el RNA es clave. Cuando los salteños secuestraron el auto de Gálvez Palermo, el software no marcaba que el Mégane había sido robado. Pero los policías que intervinieron en el caso aseguran que emitieron la notificación para que se solicitara el secuestro de ese auto. ¿Por qué? Ese es otro de los misterios a develar en la causa.